Poema
Barranca del Cobre
Cuando un lunes por la noche
el Pato vino a cenar,
mi suegrito nos propone
a Chihuahua ir a pasear.
Prestos Javier y Lucía
lograron organizar,
cada detalle del viaje
que pudimos disfrutar.
El vuelo salió temprano,
Monterrey a Culiacán
y en el hotel degustamos
un almuerzo sin igual.
A los Mochis nos llevaron
en un cómodo camión,
por tres horas disfrutamos
paisaje y vegetación.
Fuimos a Topolobampo
en yate por la bahía
y observamos muy contentos
delfines y aves marinas.
Abordamos en el Chepe
ocho horas en el tren,
cruzando puentes y ríos
hasta llegar al Edén.
A la Barranca del Cobre
majestuoso y gran cañón,
donde el hombre reconoce,
la Omnipotencia de Dios.
Es la Sierra que resguarda
a los indios Tarahumaras,
grandes ríos y cascadas,
muy valiosa flora y fauna.
Cuando atentos contemplamos
las maravillas de Dios,
nuestra alma salta de gozo,
se engrandece el corazón.
Increíble la tirolesa,
¡Qué aventuras compartimos!
fue a través del teleférico
que volvimos al inicio.
En hotel Divisadero
Javier Ávila ofreció,
la misa de Acción de Gracias
que a todos nos conmovió.
-Dijo: A Dios agradezco
el don de mis setenta años,
por Javier y Magda Alicia
y su pronto aniversario.
Jesús en el evangelio
con amor nos preguntó:
“¿Sabes tú como me llamo,
y para ti, Quién soy YO?”
-Si aún no amas a Cristo
con todo tu corazón,
haz la prueba y verifica,
cuán inmenso es su amor.
Es nuestro mejor amigo,
fiel e incondicional,
es la Verdad, el Camino,
la Vida y Dador de Paz.
-Prosigue entonces mi suegro
y al mirarnos musitó,
estas profundas palabras
que entraron al corazón.
-La prioridad en la vida,
lo que vale es nuestra fe,
para abrirnos nuestros ojos
y poderlo ver a Él.
En los fulgores del alba,
en cada puesta de sol
y vivo en la eucaristía
como señal de su amor.
Al final de nuestros días,
Dios Padre valorará,
cuánto amor y alegría
les dimos a los demás.
-Hijos, nietos y bisnietos
agradecimos el don,
de Javier y Magda Alicia
por su regalo de amor.