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Poema

Barranca del Cobre

Cristina Villarreal Lozano
Barranca del Cobre
Cuando un lunes por la noche el Pato vino a cenar, mi suegrito nos propone a Chihuahua ir a pasear. Prestos Javier y Lucía lograron organizar, cada detalle del viaje que pudimos disfrutar. El vuelo salió temprano, Monterrey a Culiacán y en el hotel degustamos un almuerzo sin igual. A los Mochis nos llevaron en un cómodo camión, por tres horas disfrutamos paisaje y vegetación. Fuimos a Topolobampo en yate por la bahía y observamos muy contentos delfines y aves marinas. Abordamos en el Chepe ocho horas en el tren, cruzando puentes y ríos hasta llegar al Edén. A la Barranca del Cobre majestuoso y gran cañón, donde el hombre reconoce, la Omnipotencia de Dios. Es la Sierra que resguarda a los indios Tarahumaras, grandes ríos y cascadas, muy valiosa flora y fauna. Cuando atentos contemplamos las maravillas de Dios, nuestra alma salta de gozo, se engrandece el corazón. Increíble la tirolesa, ¡Qué aventuras compartimos! fue a través del teleférico que volvimos al inicio. En hotel Divisadero Javier Ávila ofreció, la misa de Acción de Gracias que a todos nos conmovió. -Dijo: A Dios agradezco el don de mis setenta años, por Javier y Magda Alicia y su pronto aniversario. Jesús en el evangelio con amor nos preguntó: “¿Sabes tú como me llamo, y para ti, Quién soy YO?” -Si aún no amas a Cristo con todo tu corazón, haz la prueba y verifica, cuán inmenso es su amor. Es nuestro mejor amigo, fiel e incondicional, es la Verdad, el Camino, la Vida y Dador de Paz. -Prosigue entonces mi suegro y al mirarnos musitó, estas profundas palabras que entraron al corazón. -La prioridad en la vida, lo que vale es nuestra fe, para abrirnos nuestros ojos y poderlo ver a Él. En los fulgores del alba, en cada puesta de sol y vivo en la eucaristía como señal de su amor. Al final de nuestros días, Dios Padre valorará, cuánto amor y alegría les dimos a los demás. -Hijos, nietos y bisnietos agradecimos el don, de Javier y Magda Alicia por su regalo de amor.