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Poema

El Colibrí

Cristina Villarreal Lozano
El Colibrí
Fue una tarde del mes de septiembre, un domingo, alegre y feliz que charlábamos con los amigos cuando vimos, a un colibrí. Se pegó con la puerta de vidrio en el patio que daba al jardín, él estaba tirado en el suelo y pensamos podría morir. Muy despacio, me fui acercando, me dio pena, el vuelo así, vulnerable, herido, sin fuerzas, como ayuda queriendo pedir. Con cuidado lo puse en mi mano y al mirarlo le quise decir, me permites sanar tus heridas, aquí estoy, confía en mí. Con ternura, toqué yo su cuerpo y sus alas las pude abrir, con mi dedo rocé su cabeza y en mi mano, sentí su latir. Nos miramos por un largo tiempo y al partir, él me quiso decir, muchas gracias por darme consuelo cuando ya no podía seguir. Yo le dije mirando a sus ojos, tu presencia, me hace feliz, cuánto admiro tus bellos colores, eres muy especial para mí. Porque al verte, veo a mis amigos que me hablan a través de ti, me recuerdas que están en el cielo y también, muy cerquita de mí. Con tu ejemplo, me has enseñado a ser luz como tú, colibrí, dar amor a mis seres queridos y tratar de ayudar y servir. Hoy te pido Señor que me ayudes, con mi vida poder transmitir que tu amor es real e infinito y podamos confiar siempre en ti.