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Poema

El último adiós

Cristina Villarreal Lozano
El último adiós
En el cielo se abrieron las puertas y la marcha triunfal se escuchó, entre alegres violines, trompetas festejaste tu encuentro con Dios. -Soy tu Padre, querido Hijo mío y este abrazo profundo te doy, y un banquete especial es tu premio porque cumpliste fiel tu misión. Siempre fuiste un hijo amoroso, fiel esposo en tu vocación, gran ejemplo de padre y abuelo y dejaste un legado de amor. Trabajaste por tus prioridades, tu familia, la fe y oración y en las cenas, reuniones y viajes fomentaste la paz y la unión. -Tu familia te damos las gracias por tu entrega y detalles de amor, te esmeraste por ser generoso, hombre prudente y trabajador. Imborrable es la huella profunda que grabaste en nuestro corazón, siguen vivos tus sabios consejos, tu cariño y tu bendición. Aunque a veces nos duele no verte, ni poder escuchar ya tu voz, nos consuela saber que estás vivo y feliz en presencia de Dios. Te pedimos que ahora intercedas en favor de nuestra salvación, pues deseamos volver a encontrarnos y gozar en familia con Dios.
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