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Poema

La creación de Dios

Cristina Villarreal Lozano
La creación de Dios
Una tarde caminaba con mi hijo junto al mar, en la arena nos sentamos y pudimos contemplar. Ese cielo engalanado matizado por el sol, en las olas se refleja transformando su color. Me miraba tiernamente como queriendo saber, las preguntas inocentes que buscaba resolver. Confundido me decía: -Mami: ¿Quién hizo la mar, las estrellas y la luna y lo que en el cielo hay? ¿Cómo se hicieron los peces, por qué nadan sin parar, y cómo vuelan las aves sobre la orilla del mar? -Y yo, me quedé pensando... ¿Cómo poderle explicar, con palabras muy sencillas, el don de la fe y de amar? Fue Dios el creador del mundo, la luz y la obscuridad, los mares y los desiertos y cada ser natural. Y todo lo que se encuentra en el domo celestial, como tu ángel de la guarda, que contigo siempre está. Al final, creó al hombre, le dotó de autoridad, sobre plantas y animales y le dio la voluntad. A través de sus profetas, a su pueblo le anunció, que a su Hijo lo enviaría para nuestra salvación. Y Jesús al mundo vino, como cordero y pastor, a quitarnos el pecado y guiarnos con su amor. Jesús amó al enemigo, perdonó al pecador, ayudó al desvalido, dio su vida por amor. Y pasó haciendo milagros, a la gente que creyó, que Él era el Mesías el Hijo amado de Dios. Por la gracia del bautismo de Jesús en el Jordán, Dios se complace en su Hijo, y su Espíritu nos da. Bajó en forma de paloma, como símbolo de paz, y los tres en uno forman la Santísima Trinidad. Llamó a sus doce apóstoles y Jesús les predicó, a judíos y gentiles la Buena Nueva de Dios. El que nos amemos todos como Él siempre nos amó, nos permite ser su amigo y otorgarle gloria a Dios. Sus discípulos inician la primera comunidad, viviendo como familia y sirviendo a los demás. A Simón le llamó Pedro, para su Iglesia fundar, a Él le entregó las llaves de su reino celestial. Es la iglesia que proclama que Jesús es Redentor, en su cruz grabado estaba “Rey de Judíos, Yo Soy”. Pero antes de su muerte, a su discípulo Juan, le compartió a su madre como signo de hermandad. Y es María que en silencio, aceptó su Voluntad, e intercede por nosotros como en Bodas de Canaán. ¡Qué regalo tan grandioso, qué inmensa bendición! estar siempre en su regazo y bajo su protección. Y a nosotros Dios nos brinda como prueba de su amor, las virtudes y las gracias que nos unen al Señor. Por la fe en Jesús creemos que murió y resucitó, Cristo vive en su Palabra y humilde en el pan quedó. Por la esperanza confiamos alcanzar la eternidad, ofrendando buenas obras a nuestro juicio final. Por el amor comprendemos que somos hijos de Dios y a imagen y semejanza nuestro Padre nos creó. Y es el amor sin duda, el que nos permite ver, a Jesús en las personas y podernos comprender. Y cuando en el cielo vemos la luna y el sol brillar, sentimos que Dios nos ama, con nosotros quiere estar. Por eso, querido hijito es fácil reconocer, la grandeza de Dios Padre junto a nuestra pequeñez. Uniremos nuestras manos en señal de adoración, con fervor le ofreceremos, ésta sincera oración. Gracias Padre por amarnos por toda la Creación, por ser grande y generoso, por ser... el Dios del amor.
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