Poema
La creación de Dios
Una tarde caminaba
con mi hijo junto al mar,
en la arena nos sentamos
y pudimos contemplar.
Ese cielo engalanado
matizado por el sol,
en las olas se refleja
transformando su color.
Me miraba tiernamente
como queriendo saber,
las preguntas inocentes
que buscaba resolver.
Confundido me decía:
-Mami: ¿Quién hizo la mar,
las estrellas y la luna
y lo que en el cielo hay?
¿Cómo se hicieron los peces,
por qué nadan sin parar,
y cómo vuelan las aves
sobre la orilla del mar?
-Y yo, me quedé pensando...
¿Cómo poderle explicar,
con palabras muy sencillas,
el don de la fe y de amar?
Fue Dios el creador del mundo,
la luz y la obscuridad,
los mares y los desiertos
y cada ser natural.
Y todo lo que se encuentra
en el domo celestial,
como tu ángel de la guarda,
que contigo siempre está.
Al final, creó al hombre,
le dotó de autoridad,
sobre plantas y animales
y le dio la voluntad.
A través de sus profetas,
a su pueblo le anunció,
que a su Hijo lo enviaría
para nuestra salvación.
Y Jesús al mundo vino,
como cordero y pastor,
a quitarnos el pecado
y guiarnos con su amor.
Jesús amó al enemigo,
perdonó al pecador,
ayudó al desvalido,
dio su vida por amor.
Y pasó haciendo milagros,
a la gente que creyó,
que Él era el Mesías
el Hijo amado de Dios.
Por la gracia del bautismo
de Jesús en el Jordán,
Dios se complace en su Hijo,
y su Espíritu nos da.
Bajó en forma de paloma,
como símbolo de paz,
y los tres en uno forman
la Santísima Trinidad.
Llamó a sus doce apóstoles
y Jesús les predicó,
a judíos y gentiles
la Buena Nueva de Dios.
El que nos amemos todos
como Él siempre nos amó,
nos permite ser su amigo
y otorgarle gloria a Dios.
Sus discípulos inician
la primera comunidad,
viviendo como familia
y sirviendo a los demás.
A Simón le llamó Pedro,
para su Iglesia fundar,
a Él le entregó las llaves
de su reino celestial.
Es la iglesia que proclama
que Jesús es Redentor,
en su cruz grabado estaba
“Rey de Judíos, Yo Soy”.
Pero antes de su muerte,
a su discípulo Juan,
le compartió a su madre
como signo de hermandad.
Y es María que en silencio,
aceptó su Voluntad,
e intercede por nosotros
como en Bodas de Canaán.
¡Qué regalo tan grandioso,
qué inmensa bendición!
estar siempre en su regazo
y bajo su protección.
Y a nosotros Dios nos brinda
como prueba de su amor,
las virtudes y las gracias
que nos unen al Señor.
Por la fe en Jesús creemos
que murió y resucitó,
Cristo vive en su Palabra
y humilde en el pan quedó.
Por la esperanza confiamos
alcanzar la eternidad,
ofrendando buenas obras
a nuestro juicio final.
Por el amor comprendemos
que somos hijos de Dios
y a imagen y semejanza
nuestro Padre nos creó.
Y es el amor sin duda,
el que nos permite ver,
a Jesús en las personas
y podernos comprender.
Y cuando en el cielo vemos
la luna y el sol brillar,
sentimos que Dios nos ama,
con nosotros quiere estar.
Por eso, querido hijito
es fácil reconocer,
la grandeza de Dios Padre
junto a nuestra pequeñez.
Uniremos nuestras manos
en señal de adoración,
con fervor le ofreceremos,
ésta sincera oración.
Gracias Padre por amarnos
por toda la Creación,
por ser grande y generoso,
por ser... el Dios del amor.
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