Poema
La Virgen de Fátima
Recordamos con gran alegría
que la Virgen del cielo bajó
y a Jacinta, Francisco y Lucía
en Portugal se apareció.
Sus ovejas cuidaban los niños
y rezaban a Dios con fervor,
para reparar los corazones
de María y Jesús con amor.
Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo.
Os pido perdón, por los que no creen,
no adoran, no esperan y no os aman.
En mil novecientos diez y siete
el trece de mayo descendió,
nuestra Madre, a Cova de Iría
y a los tres pastorcitos pidió.
Que rezaran el santo rosario
todo el mundo con gran devoción
por la paz y el final de la guerra,
por los hombres y su conversión.
Que también sacrificios y ayunos
ofrecieran en reparación,
por las almas de los pecadores
que lastiman y ofenden a Dios.
Que los sábados los consagraran
a su Inmaculado Corazón
y en su muerte le asistiría
con gracias para su salvación.
Que volvieran seis meses seguidos
al lugar donde se apareció
y en octubre haría un milagro
cuando el sol ante todos giró.
Los hermanos Jacinta y Francisco
muy pequeños murieron los dos,
más a sus noventa y siete años
Sor Lucía al cielo partió.
Santísima Virgen de Fátima,
dulce Madre de Nuestro Señor,
siempre líbranos del enemigo
y concédenos la bendición.
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