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Poema

La Virgen de Fátima

Cristina Villarreal Lozano
La Virgen de Fátima
Recordamos con gran alegría que la Virgen del cielo bajó y a Jacinta, Francisco y Lucía en Portugal se apareció. Sus ovejas cuidaban los niños y rezaban a Dios con fervor, para reparar los corazones de María y Jesús con amor. Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón, por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. En mil novecientos diez y siete el trece de mayo descendió, nuestra Madre, a Cova de Iría y a los tres pastorcitos pidió. Que rezaran el santo rosario todo el mundo con gran devoción por la paz y el final de la guerra, por los hombres y su conversión. Que también sacrificios y ayunos ofrecieran en reparación, por las almas de los pecadores que lastiman y ofenden a Dios. Que los sábados los consagraran a su Inmaculado Corazón y en su muerte le asistiría con gracias para su salvación. Que volvieran seis meses seguidos al lugar donde se apareció y en octubre haría un milagro cuando el sol ante todos giró. Los hermanos Jacinta y Francisco muy pequeños murieron los dos, más a sus noventa y siete años Sor Lucía al cielo partió. Santísima Virgen de Fátima, dulce Madre de Nuestro Señor, siempre líbranos del enemigo y concédenos la bendición.
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