Poema
La Virgen de Lourdes
En mil ochocientos cincuenta y ocho,
la Virgen María se apareció,
el once de febrero en Lourdes, Francia,
a la niña Bernardette Soubirous.
Una pastora de catorce años,
pobre, sencilla, de buen corazón
que diariamente rezaba el rosario
con humildad, alegría y amor.
En Massabielle fue al monte por leña
y al sentarse junto al río miró
a una hermosa Señora en la gruta
y junto a Ella el rosario rezó.
En la tercera aparición pregunta
su nombre más Ella no respondió
en cambio le pidió que quince días
seguidos volviera, en procesión.
Que no la haría feliz en la tierra
sino en el cielo al contemplar a Dios;
y que por los pecadores hiciera
más penitencia y mucha oración.
El jueves veinticinco de febrero,
pidió en la novena aparición
que escarbara con sus manos la tierra
y bebiera del agua que brotó.
Al ver que iban muchos peregrinos,
el martes dos de marzo, le encargó
que ahí construyeran una capilla
para los que fueran en procesión.
Bernardette acudió a su párroco
y le transmitió esta petición,
y que Ella les diría su nombre
en la decimosexta aparición.
Y así fue, el veinticinco de marzo,
la Señora, al fin, le reveló
su nombre mientras oraba diciendo:
Yo soy la Inmaculada Concepción.
Inmediatamente salió corriendo,
repitiendo las palabras que oyó
y al oírlas su párroco asombrado
supo que era la Madre de Dios.
Luego Bernardette entró al convento
y a los treinta y cinco años murió.
En Nevers está su cuerpo incorrupto
como prueba de santificación.
Es actualmente el Santuario de Lourdes,
lugar santo de peregrinación,
y a él acuden con fe y esperanza
pidiendo a la Virgen su intercesión.
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