Poema
Los doce frutos del Espíritu Santo
Estos son los doce frutos
de la vida espiritual
que Dios concede al cristiano
al cumplir su voluntad.
El mayor fruto de todos
es vivir la caridad
amando a Dios y al prójimo
como Cristo a los demás.
De ahí nace la alegría
como gozo espiritual
y Dios cultiva en el alma
la semilla de su paz.
Al soportar con paciencia
la cruz y la adversidad
vivimos la mansedumbre
sirviendo con humildad.
Y al tratar a los que sufren
con amorosa bondad
somos cordiales y amables
con dulce benignidad.
En el bien perseveramos
con la longanimidad
y de corazón creemos
viviendo en fidelidad.
La modestia practicamos
si en el vestir y el actuar
fomentamos la prudencia,
el respeto y la moral.
La continencia ejercemos
sobre el instinto sensual
al limitar los placeres
con templanza y sobriedad.
La castidad nos educa
con la gracia y voluntad
a regular los deseos
y la conducta sexual.
Gracias, Espíritu Santo,
por los frutos que me das
que me guían y me ayudan
a vivir en santidad.
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