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Poema

Los doce frutos del Espíritu Santo

Cristina Villarreal Lozano
Los doce frutos del Espíritu Santo
Estos son los doce frutos de la vida espiritual que Dios concede al cristiano al cumplir su voluntad. El mayor fruto de todos es vivir la caridad amando a Dios y al prójimo como Cristo a los demás. De ahí nace la alegría como gozo espiritual y Dios cultiva en el alma la semilla de su paz. Al soportar con paciencia la cruz y la adversidad vivimos la mansedumbre sirviendo con humildad. Y al tratar a los que sufren con amorosa bondad somos cordiales y amables con dulce benignidad. En el bien perseveramos con la longanimidad y de corazón creemos viviendo en fidelidad. La modestia practicamos si en el vestir y el actuar fomentamos la prudencia, el respeto y la moral. La continencia ejercemos sobre el instinto sensual al limitar los placeres con templanza y sobriedad. La castidad nos educa con la gracia y voluntad a regular los deseos y la conducta sexual. Gracias, Espíritu Santo, por los frutos que me das que me guían y me ayudan a vivir en santidad.
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