Poema
Un día en Pentecostés
-¿Es cierto, mamá querida
que Dios en Jerusalén,
envió su Espíritu Santo
un día en Pentecostés?
¿Y es la Tercera Persona,
y Amor en la Trinidad,
que une al Padre y al Hijo
y es fuente de santidad?
-Sí es, querida hijita,
pues Jesús lo prometió,
que al partir nos enviaría
su Espíritu de amor.
Sucedió hace dos mil años
estando en Jerusalén,
reunidos los apóstoles
de fiesta en Pentecostés.
Cuando se oye un estruendo
en la sala donde están
y aparecen como lenguas
lenguas de fuego al bajar.
Las personas en su idioma
los escuchan predicar,
tres mil hombres se bautizan
y a Jesús quieren amar.
Los discípulos anuncian
que Cristo resucitó,
con el Espíritu Santo
ellos cumplen su misión.
Hoy, a través de los siglos,
el Espíritu dador,
sigue vivo entre nosotros
y atiende nuestra oración.
Ven pronto Espíritu Santo,
ayúdame a ser mejor,
quiero vivir santamente
y buscar la perfección.
Dame tus dones y gracias
para anunciar con valor,
la Buena Nueva de Cristo,
el Hijo amado de Dios.
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