Volver a poemas
Poema

Un día en Pentecostés

Cristina Villarreal Lozano
Un día en Pentecostés
-¿Es cierto, mamá querida que Dios en Jerusalén, envió su Espíritu Santo un día en Pentecostés? ¿Y es la Tercera Persona, y Amor en la Trinidad, que une al Padre y al Hijo y es fuente de santidad? -Sí es, querida hijita, pues Jesús lo prometió, que al partir nos enviaría su Espíritu de amor. Sucedió hace dos mil años estando en Jerusalén, reunidos los apóstoles de fiesta en Pentecostés. Cuando se oye un estruendo en la sala donde están y aparecen como lenguas lenguas de fuego al bajar. Las personas en su idioma los escuchan predicar, tres mil hombres se bautizan y a Jesús quieren amar. Los discípulos anuncian que Cristo resucitó, con el Espíritu Santo ellos cumplen su misión. Hoy, a través de los siglos, el Espíritu dador, sigue vivo entre nosotros y atiende nuestra oración. Ven pronto Espíritu Santo, ayúdame a ser mejor, quiero vivir santamente y buscar la perfección. Dame tus dones y gracias para anunciar con valor, la Buena Nueva de Cristo, el Hijo amado de Dios.
Videos

Interpretaciones